La cueva de El Pendo ya se puede visitar a través de internet


La Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha puesto en marcha un programa de visitas virtuales por la cueva de El Pendo y el resto de cavidades de la región. Así se puede descubrir este patrimonio cultural y natural de Cantabria, parte del cual también es Patrimonio de la Humanidad.

A través de la página web de la Consejería, podemos descubrir todos los detalles de la cavidades de El Pendo, así como las de Chufín (Rionansa), El Castillo y Las Monedas (Puente Viesgo), Hornos de la Peña (San Felices de Buelna), Covalanas y Culllavera (ambas en Ramales de la Victoria).

Un total de siete cuevas prehistóricas con las que se quiere dar a conocer su patrimonio a millones de personas e incrementar también, de manera sustancial, el número de visitantes y turistas, ya que podrán ser conocidas “a distancia” en el ámbito internacional

Para lograr el recorrido virtual por estas siete cuevas cántabras se han realizado centenares de fotografías de las salas y galerías de cada cavidad, imágenes que han sido tratadas posteriormente para dotarlas de la “máxima” calidad.

A través de www.culturadecantabria.es se pueden ver las pinturas, grabados y orografía de las cuevas, y recorrer las diferentes salas disfrutando de todos los detalles.

El Pendo

En el corazón del Valle se encuentra esta cueva de amplia boca y vestíbulo de dimensiones monumentales. Fue excavada en 1878 por Marcelino Sanz de Sautuola y desde ese momento ha sido objeto de numerosas exploraciones arqueológicas que han culminado con el descubrimiento de un importante panel de pinturas rojas en 1997.

El estudio de su yacimiento arqueológico ha aportado información clave, al igual que en El Castillo, para el conocimiento del comportamiento humano, la evolución humana y tecnológica, a través del Hombre de neandertal y el Homo sapiens. De este modo, su secuencia estratigráfica y arqueológica, que se inicia al menos hace unos 82.000 a.C. y alcanza hasta el 1.500 a.C., están en el punto de mira de las discusiones científicas.

Además de reconocer actividades vinculadas a la cotidianeidad de estos grupos humanos, el importante conjunto de arte mueble y piezas ornamentales, asociadas a las primeras ocupaciones del Homo sapiens, indican que este espacio subterráneo fue utilizado con otros fines de carácter social. Durante la Edad del Bronce, ya a las puertas de nuestra sociedad, se reconoce el uso del espacio con fines rituales, al haberse encontrado enterramientos y “ofrendas” depositadas entre el caos de bloques.

El “Friso de las Pinturas”, un panel de 25 metros de largo y visible desde cualquier parte de la sala principal, contiene, como un cuadro de grandes proporciones situado en la pared preferente de un gran salón, una veintena de figuras pintadas en color rojo.

Destacan las ciervas, con doce ejemplares, acompañadas de una cabra, un caballo, dos zoomorfos indeterminados y varias formas de signos (como puntos, discos y líneas) que generalmente se localizan segregados por los paneles en los que se localizan los cuadrúpedos. Su cronología, difícil de fijar de manera absoluta, parece situarse en una fase antigua, en torno a los 20.000 a.C.