La retirada del mural de Cros está pendiente de la respuesta del autor


El desmantelamiento del mural de Cros se llevará a cabo una vez que el autor de la obra conceda su permiso para retirar este monumento instalado en 1999 y realizado con materiales metálicos, plásticos y vidrios de desecho.

No obstante, el alcalde de Camargo, Diego Movellán, recordó que el propio autor José Luis Vega ya “reconoció” en una de las cartas que remitió al Ayuntamiento que “entendía” que se planteara la retirada del mural visto “el estado de abandono y de dejación” que presentaba, aunque al autor no le gustara esta medida.

Así respondió el regidor a una cuestión planteada por el Partido Regionalista de Cantabria en el pasado Pleno, en la que se cuestionaba sobre la razón por la que hacía más de un año que se estaba abordando la posible retirada de la obra.

En su contestación, el regidor señaló que el artista canario tiene que ceder los derechos al Consistorio para que se pueda proceder al desmantelamiento del mural, ya que “queremos que no nos cueste ni un solo euro”.

Por lo tanto, aún se mantienen “ la espera de la ultima contestación” del artista canario, ya que Movellán estima que la manera “correcta” de abordar la retirada de esta obra es hacerlo de acuerdo con el autor.
Varios peligros

Recordemos que el Ayuntamiento de Camargo inició las gestiones en noviembre de 2011, tras contar con los informes de la Policía Local y de ADIF, en los que se indicaba que el mural supone riesgo “para los peatones porque se encuentra junto a una pequeña acera invadida por los elementos del muro bien sobresaliendo de forma aérea bien postrados sobre la propia acera”, y porque “dicho cerramiento presenta dos grandes huecos por los que se puede acceder hasta las instalaciones ferroviarias con la inseguridad que ello conlleva y la posibilidad de arrollamiento”.

A estos informes se suman las numerosas peticiones recibidas por parte de los vecinos, en algunos casos con registro oficial de entrada en el Ayuntamiento, y en las que los vecinos solicitan la retirada del mural por el negativo impacto estético que la pieza produce en el entorno.

Una vez que se retire, las alternativas que se plantea el Ayuntamiento es colocar un nuevo cerramiento y construir una pequeña réplica del mural en los alrededores del parque de Cros.

El mural se construyó en el año 1999 por alumnos del taller del canario José Luis Vega desarrollado en La Vidriera, y supuso al Ayuntamiento un desembolso de 12 millones de pesetas.

Sin embargo, la especificidad de los materiales empleados que dificultan extraordinariamente su sustitución y el deterioro de un elemento expuesto a la intemperie durante más de una década explican el estado de degradación y peligrosidad que ha alcanzado el mural de Cros.