Vanesa Amutio y Laura López Balza exponen desde hoy en La Vidriera


Dos formas diferentes de entender el arte pero con un nexo en común como es el gusto por el color y la expresividad de los trazos, a través de obras en las que la realidad se desdibuja en un camino cada vez más profundo hacia lo onírico.

Así se pueden describir los trabajos que desde hoy se pueden ver en la Sala de Exposiciones de la Vidriera y que son obra el trabajo de las jóvenes artistas Vanesa Amutio y Laura López Balza.

Hasta el próximo 18 de enero, de lunes a viernes entre 17:00 y las 21:00 horas, quienes se adentren en este espacio expositivo van a poder admirar los imaginativos trabajos de ambas artistas, cuyas carreras ya han merecido varios premios y reconocimientos.

Durante la presentación de la muestra, la concejala de Cultura Raquel Cuerno, ha señalado que son dos muestras independientes entre sí que comparten, además del espacio, “la fuerza y el colorido” y se ha congratulado de que sea esta exposición conjunta de artistas de gran proyección la que sirva de transición de un año al otro.

Vanesa Amutio, por su parte, ha recordado que ella ha participado con anterioridad en otra exposición en La Vidriera, y que en este intervalo, se han producido notables cambios en su forma de plasmar sus sensaciones sobre los lienzos.

Así, de bodegones con cristales que representaban las diferentes maneras que tiene el ser humano de ver la realidad, la obra de Amutio ha evolucionado hacia los paisajes marinos y de ríos, hasta llegar a sumergirse en esas mismas aguas “como una manera de psicoanalizarme”.

Amutio se formó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco y en la Accademia di Belle Arti de Ravenna, tuvo sus primeros contactos con la pintura en el Taller de Arte de Isabel Castañeda, y en el Instituto Santa Clara de Santander, donde entró en contacto con pintores santanderinos como Orallo y Blanchard.

Prisma colorista

Laura López Lanza, que no ha podido acudir a la presentación por motivos de agenda, centra su interés en el color como elemento fundamental, por encima de la diversidad temática o estilística. Por esta razón, el realismo en sus obras queda reducido muchas veces a un esquema, a medio camino de la abstracción. El color toma relevancia, se va independizando y se expresa de manera muy particular.

De esta manera, el resultado suele ser una obra de carácter surreal, ingenua, onírica o fantástica, siempre espontánea en la que explora las posibilidades de la materia pictórica trabajando directamente sobre el soporte en un proceso compositivo de carácter más bien instintivo.