Un recorrido por los humedales de Camargo


Con el lema “Los humedales cuidan del agua” hoy se celebra el Día Mundial de los Humedales, con el que que cada año se conmemora la firma de la Convención de Ramsar (en 1971 en esa ciudad iraní y al que se une España en 1982) sobre el uso racional y sostenible de los humedales. Este año 2013, además, ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua.

Se trata de una jornada en la que podemos aprovechar para descubrir alguno de los espacios naturales de los que goza nuestro municipio. Porque, más allá de la industria o los núcleos urbanos, Camargo permite disfrutar de una gran riqueza paisajística.

Una opción para empezar este recorrido virtual puede ser la Marismas de Alday, un vestigio de lo que hace pocos años fue uno de los humedales más extensos de la Bahía de Santander, y que es lugar donde se asienta la Casa de la Naturaleza.

Este enclave es el recuerdo de lo que un día fue una gran marisma, y constituye el núcleo ornitológico más reseñable de todo el Arco de la Bahía, siendo uno de los humedales más importantes de todo el Cantábrico .

A pesar de la humanización de la zona y un entorno de autovías, vías de tren y centros comerciales, la Marisma de Alday constituye una llanura intermareal en la que en otro tiempo se mezclaban las aguas de la ría de Raos y el canal de Alday con las del Mar Cantábrico, actualmente solo la zona salada posee influencias mareales.

Tiene a su vez un gran interés ornitológico y ambiental, siendo el hábitat de numerosas aves acuáticas y lugar de estancia temporal y refugio de otras muchas durante las migraciones que se producen cada año.

Aquí destaca la presencia de algunas especies emblemáticas como la garza imperial, el avetorillo o el aguilucho lagunero, así como los elevados números de anátidas invernantes, que en numerosas ocasiones se cifran en más de mil ejemplares.

Relacionado geográficamente con este espacio, la cercana Reserva Municipal de las Marismas de Parayas y Raos constituye un vestigio del humedal hoy día desecado y transformado en aeropuerto. Únicamente quedan algunas áreas encharcadas que se encuentran parcialmente aisladas de las mareas, debido a la presencia de esclusas de regulación.

Esta falta de flujo mareal provoca problemas de nutrientes en las aguas durante el verano, debido al incremento desmesurado de algunas algas. Al mismo tiempo la chilca (especie alóctona invasora) causa problemas a la conservación del hábitat.

Cerca de allí, los trabajos de recuperación llevados a cabo en los últimos años en la Sierra Parayas han permitido la mejora ambiental de la laguna de agua dulce existente, que fue en su día un antiguo yacimiento minero a cielo abierto.

Los trabajos consistieron en la creación de una pequeña depresión que facilita el desagüe del pozón hacia otra charca contigua en periodos de intensas lluvias. De esta manera se ha creado un sistema de humedales interconectados cuya funcionalidad ecológica y paisajística se ha completado con la plantación de un bosque de ribera.

Así mismo, se ha acondicionado una nueva senda forestal de medio kilómetro de longitud, que es todo un ejemplo de obra sostenible e integrada, basada en la mínima modificación del terreno y en el empleo de materias primas existentes en el monte para su construcción.

Los tramos escalonados han sido construidos empleando troncos de eucalipto producto de los trabajos de control de esta especie exótica, convirtiendo lo que sería un residuo en una materia prima de utilidad para el proyecto.

La senda recorre el entorno del pozón minero, atravesando zonas de pradería y zonas boscosas, siendo el propósito de su creación servir como eje de un itinerario de interpretación del paisaje litoral cantábrico y las principales actividades socioeconómicas precursoras de su transformación a lo largo de la historia.

Tierra adentro

En el interior del municipio, destaca un lugar que también se caracteriza por la presencia de aves invernantes. Nos referimos al humedal del Pozón de la Dolores y su entorno, otro de los puntos de interés de nuestro municipio, que a lo largo de sus casi 100 hectáreas puede llegar a alcanzar los 600 ejemplares de aves.

Su pasada actividad minera generó una serie de humedales y zonas boscosas que hoy en día continúan en un proceso de regeneración natural. Aquí también se han llevado a cabo tareas de recuperación paisajística, ampliando el humedal aumentando la biodiversidad y ejerciendo una sustitución progresiva de monocultivos por el bosque natural.

Por otro lado, la marisma de Micedo en la cabecera de la Ría del Carmen es uno de los humedales de mayor valor ecológico de la Bahía de Santander. Esta es una de las rías interiores situadas en la zona meridional de la Bahía de Santander junto a las rías de Solía y Tijero, que forman la Ría de Astillero.

Se trata de un conjunto de rías que se asientan en la zona más interna del estuario de la Bahía de Santander, donde la influencia oceánica se encuentra más atenuada. Así, la Marisma de Micedo es un amplio carrizal rodeado de ribera, con sauces y alisos, que en determinados puntos, aparecen invadidos por chilca y plumero.

A estas comunidades principales se añaden los prados de aprovechamiento ganadero y la vegetación ruderal. Las aves ligadas al carrizal son las que están mejor representadas, además es posible observar especies de aves adaptadas al humedal como gallineta, garza real, ánade real, gavilán o correlimos común.

En definitiva, hay que reseñar que la importancia de los humedales reside en que son ecosistemas con gran diversidad biológica que regulan el ciclo del agua y del clima.

Al mismo tiempo, son generadores de recursos hídricos para elabastecimiento de agua dulce y constituyen zonas de uso para actividades humanas como el turismo y la pesca.

En Camargo, tenemos la suerte de que buena parte del municipio se encuentra en terrenos junto al mar, donde confluyen ríos y marismas. Su variedad paisajística, a veces influida por la mano del ser humano, nos permite contar con un recurso natural que genera vida y riqueza natural.

Días como el que hoy se conmemora tienen que servir para que no cejemos en la labor de conservar y mantener estos espacios.

Los humedales cuidan del agua

La importancia de la Convención de Ramsar radica en que se trata del único tratado internacional para la conservación de un ecosistema como son los humedales y que los países que lo firman contraen el compromiso de crear y mantener una red internacional de humedales que revisten importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial y para el sustento de la vida humana a través del mantenimiento de los componentes, procesos y beneficios/servicios de sus ecosistemas.

Los humedales son áreas que proporcionan numerosos servicios ecosistémicos beneficiosos para el ser humano entre ellos suministran un recurso natural fundamental de calidad, el agua, que lo filtran y depuran regulando los regímenes hidrológicos y manteniendo una elevada biodiversidad.

Aunque tradicionalmente no se ha valorado la importancia de los humedales ya que han sido considerados zonas insalubres, focos de enfermedades y poco productivos, sin embargo, hoy ya se reconoce su importancia debido a su elevada riqueza y producción primaria que sirve de base a numerosas actividades y usos humanos como el marisqueo y las pesquerías, entre otros, desde tiempos históricos.

Entre los múltiples beneficios que nos aportan los humedales se encuentran la depuración natural de aguas, la aportación de aguas subterráneas, la mitigación de inundaciones y temporales, la retención y exportación de sedimentos y nutrientes, recursos naturales diversos, valores culturales, opciones de ocio y turismo, así como la posibilidad de mitigación del cambio climático.

[Fuentes: elaboración propia, FNYH y Ayuntamiento de Camargo]