El robot foca Nuka llega a Cantabria como terapia innovadora para nuestros mayores


A primera vista parece un juguete, pero bajo su manto de piel blanca se esconce un robot capaz de cambiar la vida de nuestros mayores. Es un pequeño bebé foca creado en el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón. Mide medio metro de longitud y pesa unos dos kilogramos.

En el país asiático la usaban como mascota. Sin embargo la presidenta del Grupo Vitalia, Catalina Hoffman, vio enseguida que las características técnicas de Nuka podían convertirla en una herramienta muy útil para favorecer la autonomía de los mayores, mejorar sus signos vitales y aumentar su autoestima.

Hoy Hoffman ha estado en Cantabria para presentara a Nuka en una comparecencia ante los medios de comunicación en la que ha estado acompañada por la directora del Centro Vitalia de Santander, Mónica Miguel, y por Consuelo y Pilar, dos usuarias del centro que han podido comprobar en primera persona los beneficios que ofrece la foca bebé.

Actualmente, estos centros de día la usan para rehabilitar mediante la actividad a personas con depresión, pues favorece el contacto físico, la interacción visual y la estimulación el lenguaje.

También se emplea para personas con demencias neurodegenerativas tipo Alzheimer o deterioros cognitivos. “En estos casos lo usamos en los estados iniciales, pues la persona que lo sufre aún es consciente de lo que le pasa y es necesario reducir su ansiedad”, ha explicado Hoffman.

Para lograr todo esto, la mascota virtual dispone de múltiples sensores que le permiten captar la expresividad del rostro, el tono de voz o incluso la respiración de quien la abraza.

Además se mueve y comporta como un auténtico animal de compañía ya que cuando se le acaricia o habla con cariño la pequeña Nuka pestañea y se mueve, o se enoja si se le abraza con fuerza. Es decir, ofrece beneficios similares a la terapia animal pero sin los riesgos que puede conllevar ésta.

“Ha sido maravilloso, se comporta como si fuera de verdad” ha reconocido Pilar con Nuka en su regazo, que ha contado cómo ha pasado de estar postrada en la cama sin ganas de ver a nadie a recuperar el ánimo. Igual Consuelo, que ha abrazado al bebé foca y ha interactuado con él como si fuera real.

Eso sí, para evitar que los mayores generen un sentimiento de dependencia, Nuka permanece unas pocas semanas en cada uno de los ventiún centros Vitalia.

Mónica Miguel también ha destacado las mejoras que el bebé foca ha traído consigo. “Estamos encantados, la pena es que el mes va acabando y ya se va a tener que marchar. Va a ser difícil devolverla”, ha bromeado.

Este tratamiento forma parte del Método Hoffmann, registrado como Obra Científica en la Propiedad Intelectual, que se fundamenta en la neuroplasticidad y en el reaprendizaje del cerebro.

Este método analiza la situación de cada persona y adapta sus necesidades a un programa de intervención. Se trata de individualizar cada caso, estudiarlo y realizar un plan personalizado para cada usuario porque cada persona es diferente y, por lo tanto, también lo son sus necesidades.

El Método Hoffmann está obteniendo magníficos resultados en el terreno de la enfermedad de Alzheimer, Parkinson y hemiplejias entre otros.