¡Aparcao!


Tal vez por las prisas, por un despiste o por simple hábito, lo cierto es que el conductor o conductora de este vehículo dejó sin accionar el freno de mano después de estacionar, lo que provocó el resultado que muestra la imagen.

Sin ningún sistema de detención activado, la leve pendiente del aparcamiento situado en el entorno de la Casa Consistorial hizo el resto.

Todo parece indicar que el turismo se fue desplazando muy lentamente, ya que ni siquiera la persona que iba al volante se percató del movimiento al abandonar el habitáculo.

Afortunadamente, no ocurrió nada y el coche fue a parar a la valla de enfrente, donde quedó detenido tras subirse a la acera. Fue un percance que, en todo caso, pudo haber tenido consecuencias más graves de haberse cruzado con otro conductor o con algún peatón.