El grupo de música tradicional Airis de Rumiría presentará su nuevo disco en La Vidriera


La formación de música tradicional Airis de Rumiría, formada por Javier Alonso -tamborilero y músico de silbu- y Javier Gómez Rincón -profesor de tambor de la escuela de folclore de La Vidriera- presentarán su disco sobre el silbu (pito) y tamboril el día 16 de abril a las 20:00 horas en el Centro Cultural La Vidriera.

La carrera de estos dos músicos es extensa. Javier Alonso lleva muchos años tañendo este instrumento, como también el tambor y la pandereta, en formaciones como el Duo Tresmeranu o Cascabijas entre otros y grupos de Danzas como el de la Milagrosa en Santander.

Javier Gómez, por su parte, a integrado formaciones de música tradicional como Hurriao Sel del Pas y bandas como Nel Tardíu, actualmente en activo. Y en bandas de gaitas como la Banda de gaitas Cantabria y los grupos de danzas de La milagrosa y Real Valle de Camargo. También desarrolla su faceta docente en las escuelas tradicionales de Astillero, Colindres y Laredo.

Un poco de historia

El trabajo consiste en una recopilación sobre este instrumento, que Sixto Córdova, estudioso del folklore montañes, decía: “Los instrumentos más propiamente montañeses para acompañar los bailes en nuestro siglo XX, son la pandereta, el requinto con redoblante y el pito con el tamboril, a estilo vizcaíno, o sea, un tamboril pequeño que se cuelga del brazo izquierdo, en cuya mano se tañe un pito, mientras en la derecha sostiene una baqueta para golpear el parche.Nuestros tamborileros prestan solemnidad en las fiestas eclesiásticas; siguen en la procesión a los Patronos; dirigen las danzas religiosas, acompañan los cortejos de bodas y de indianos, etc. y amenizan los bailes públicos. Desde fines del siglo XIX se estila además el requinto”.

En Cantabria el uso de silbu y tamboril, tocados por la misma persona, ha estado muy arraigado hasta la segunda mitad del siglo XX, siendo Vidal Isequilla, natural de Liendo, el que fuera el último tamboril que sonó en Cantabria pasada esa época.

Gracias a la labor de la Escuela de Folclore de Colindres, en la que se imparte este instrumento, Raúl Molleda y Alberto Beivide que han ayudado con su aportación a que este instrumento no caiga en el olvido.

Tras Vidal Isequilla, hubo más tamborileros famosos, como son Trece en la zona de Ramales, Quico en Castro Urdiales, el afamado Tío Simón en Laredo, Bartolu en la Pasieguería, Titusón en la zona de Campóo y Juan Callejo o el Tío Sixto en Santander.

Es precisamente en Santander en donde salen todos los años una pareja de tamborileros acompañando a las Gigantillas de Santander, desfilando por sus calles y alegrando con sus sones, como se hizo desde 1789 y durante aproximadamente 100, fecha en la que los afanes progresistas de la época, dejaron a las Gigantillas sin su protagonismo. Desde el 2008 se ha recuperado esta tradición que empieza a arraigarse otra vez.

Para el día 16 de abril, la formación contará con la colaboración de varios amigos como el músico Mario Torre, con la vozaina, bouzuki y flauta travesera, Javier González al violín, Lidia Gónzalez, al acordeón, Cristina con la pandereta y Sara al bombo.