Camargo educa a 2.600 alumnos para detectar y evitar el acoso escolar


Un total de 1.300 alumnos de Camargo saben ya cómo protegerse del bullying y del ciberacoso, y otros 1.300 van a aprender este curso a detectarlo y evitarlo dentro del proyecto pionero en Cantabria que el Ayuntamiento desarrolla en los centros educativos del Valle.

Las Concejalías de Educación y de Igualdad ponen en marcha la segunda edición del Programa de Igualdad y Convivencia escolar que se desarrollará a lo largo de todo el periodo lectivo 2013-2014 y en el que participará la totalidad de los alumnos de entre 10 y 14 años.

La psicóloga Sara Lanza coordina esta iniciativa que ha puesto de manifiesto el desconocimiento existente sobre el acoso escolar y el acoso a través de las redes entre los alumnos, un desconocimiento mayor entre los de 10 años y que va disminuyendo a medida que las edades aumentan y se aproximan a los 14 años.

La implantación del programa en los centros educativos ha permitido desvelar y atajar la existencia de casos de acoso escolar y ciberacoso, este último con una presencia creciente entre un alumnado que domina las nuevas tecnologías y dispone de acceso a ellas.

Los participantes en la primera edición del programa realizaron una valoración inicial de sus conocimientos y percepciones sobre el acoso que volvieron a ser evaluadas una vez finalizado el curso.

La evaluación inicial realizada a los alumnos participantes señala que en el caso de los alumnos de 1º y 2º de ESO, prácticamente el 100% dispone de móvil y cuenta en una o varias redes sociales. Un alto porcentaje de alumnos de 5º y 6º dispone ya de acceso a internet y móvil.

En todos los grupos de 10 a 14 años se constató además una escasa supervisión de los padres sobre el uso que los menores realizan de las tecnologías, ausencia de control que facilita la proliferación de casos de ciberacoso.

Al inicio del programa se puso de manifiesto que mientras los alumnos de 5º y 6º no sabían definir que es bullying y ciberacoso, en 1º y 2º de ESO un alto porcentaje de los chicos y chicas sabían ya a qué hacen referencia los términos pero no eran capaces de valorar la importancia de las consecuencias que pueden derivarse para sus víctimas.

A lo largo de las distintas sesiones de trabajo realizadas con los alumnos, el proyecto ha evidenciado la desigual percepción que éstos tenían de la importancia de las consecuencias del maltrato físico, el más importante a su juicio, frente a la relativización de las secuelas del maltrato social, es que se inflige a un chico o chica a quien se aparta, a quien no se habla, es ignorado y no se le permite participar.

Los datos

Lanza ha destacado la excelente acogida este programa está teniendo en los centros educativos de Camargo tanto por parte de los profesores como de los alumnos, una acogida que ha puesto de manifiesto que “se está dando respuesta a una demanda real de formación sobre situaciones preocupantes”.

Los datos arrojados por la memoria que recoge el trabajo realizado en la primera edición de este programa ponen de manifiesto el éxito de la iniciativa.

Al inicio del curso, solo un 27% de los alumnos de 10 años sabía qué significa el término acoso escolar, mientras que una vez finalizado éste, la cifra alcanzaba un 93, 46% para los alumnos de 10 años y hasta un 98% para los de 14.

Al inicio del curso, para un 72% de los alumnos de 14 años tener celos era considerado una manifestación de amor mientras que tras la participación de los chicos y chicas en esta iniciativa, la cifra de quienes vinculaban amor y celos se redujo en un 20%.

El proyecto ha puesto además de manifiesto la creciente presencia de ciberacoso en las aulas. Lanza explica la “escasa conciencia” que los alumnos tienen de la posibilidad de sufrir ciberacoso por parte de sus compañeros frente a lo muy concienciados que en cambio están de la posibilidad de ser víctimas de acoso por parte de un adulto.