Un libro recoge el “lujo” de El Pendo y otras cuevas de Cantabria


Para el presidente de Cantabria, Ignacio Diego, las cuevas prehistóricas de la Comunidad Autónoma son “un hecho diferencial de nuestra tierra con respecto a otros territorios” y es “un gran lujo” que coloca a la región “en el primer puesto por su interés y riqueza” que “tenemos que acertar a compartir”.

El presidente ha presentado la guía-libro ‘Cuevas Prehistóricas de Cantabria’, una obra que aporta una visión actualizada de los yacimientos y materiales hallados y conocidos en siete cavidades paleolíticas de la región, concretamente en las que están abiertas al público: Covalanas, Cullalvera, El Castillo, Las Monedas, Hornos de la Peña, El Pendo y Chufín.

Se trata de una obra que, en opinión de Diego, ayudará a que los cántabros y numerosos visitantes conozcan de forma “ágil, clara, didáctica y para todos los públicos” el patrimonio de la Comunidad Autónoma. En este sentido, el presidente Diego ha destacado la capacidad de los autores de la publicación de “hacer disfrutar a mucha gente con este libro” y “contagiar la pasión que ellos sienten, viven y transmiten”

En la presentación, celebrada en la Biblioteca Central de Cantabria, ha estado acompañado, entre otras autoridades, por el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, cuyo departamento impulsa la edición del libro, y por los autores del mismo, Daniel Garrido Pimentel y Marcos García Díez.

El libro, que podrá adquirirse en las propias cavidades citadas “todas ellas Patrimonio de la Humanidad a excepción de Cullalvera” y en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), plantea un viaje literario por las cuevas, su importancia y su complementariedad con Altamira. A partir de mañana jueves estará disponible en el Monte Castillo y en el MUPAC y desde el viernes podrá ser adquirido en las cuevas de El Pendo y de Ramales de la Victoria.

La publicación, en el segundo capítulo, hace un repaso por los orígenes del género humano y su evolución hasta la llegada a Cantabria hace 40.500 años, su posterior adaptación y evolución hasta la domesticación del ganado y los primeros cultivos. En este punto ha colaborado el Museo de la Evolución Humana de Burgos con la cesión de imágenes de varias reproducciones de homínidos.

El tercer capítulo se centra en la eclosión del arte debido a la necesidad innata del hombre por transmitir sus conocimientos y preocupaciones mediante la decoración de las paredes interiores de las cavidades y los objetos de la vida cotidiana.

A partir de este momento y de manera sucesiva se explica la historia del descubrimiento y las investigaciones de cada cavidad mediante un recorrido expositivo de la importancia de la ocupación de las que fueron habitadas, las características de sus salas interiores y el contenido de las mismas.

Destacan en este punto las imágenes intercaladas con el texto de los principales hallazgos materiales, que han sido cedidas en su mayoría por el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, el Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira y el Museo de Arte Contemporáneo de Santander, que han colaborado activamente. La publicación finaliza hablando de la necesidad de mantener los mecanismos existentes para la conservación del legado que contienen las cavidades.

Los autores

Daniel Garrido Pimentel, actual coordinador de los centros y las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, está integrado en varios proyectos de investigación en la Comunidad Autónoma, Asturias y País Vasco. Posee numerosos artículos e intervenciones en Congresos, de índole nacional e internacional. Su formación se inicia en la Universidad de Salamanca, donde se licenció con Grado Superior en la especialidad de Prehistoria y estuvo contratado como personal investigador y docente antes de tomar el cargo de coordinador.

Durante este tiempo se formó en diferentes universidades y centros de investigación europea como la Universidad de Londres, Cambridge, el Centro Europeo de Investigación Prehistórica de Isernia (Italia) o el Instituto de Paleontología Humana  de París, cuya fundación se debe en parte al viaje que en 1909 Alberto I de Mónaco hizo a Cantabria para visitar Altamira, El Castillo y Covalanas.

Es Graduado Superior en Arqueología del Cuaternario por la Universidad Rovira y Virgili, en donde colaboró durante tres años con el equipo de Atapuerca estudiando el arte rupestre de la Galería de El Sílex y donde conoció y trabajó con Marcos García Díez, también autor del texto presentado hoy.

Marcos García Díez, doctor en Prehistoria, es actualmente profesor de la Universidad del País Vasco, ha sido miembro del Patronato de Altamira y dirige con el profesor Luis Quindós uno de los proyectos relativos a la conservación y posible apertura de Altamira. Ha publicado varios libros sobre arte prehistórico y cuenta con numerosos artículos e intervenciones en congresos científicos.

Recientemente ha participado como codirector en las dataciones de El Castillo y Altamira, obteniendo fechas de, al menos, 41.000 años de antigüedad para El Castillo, que la convierte en la cueva con las fechas más antiguas del mundo.

Las fotografías que acompañan sucesivamente al texto han sido realizadas en su mayoría por el fotógrafo, Miguel de Arriba, quien tiene en su haber numerosas exposiciones a lo largo de toda la geografía española, con publicaciones en las principales revistas especializadas de todo el mundo y con la exposición fotográfica itinerante `Patrimonio Subterráneo’.