Establecimientos de Camargo participan en una campaña de la Dirección General de Consumo


La Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio a través de la Dirección General de Consumo y Comercio, ha llevado a cabo una campaña de inspección de precios, etiquetado e información facilitada por los comercios de la región con la finalidad de proteger la seguridad, salud y los intereses económicos de los consumidores cántabros.

Las localidades visitadas han sido un total de 19, entre ellas Maliaño y Muriedas, y en el conjunto de la región se han realizado visitas a un total de 197 establecimientos de todo tipo de rama y actividad.

De esta manera, se visitaron empresas del sector de la alimentación (pescaderías, carnicerías, fruterías, congelados, herbolarios y alimentación indistinta); productos industriales (regalos, ferreterías, cristalerías, ópticas, mueblerías, recambios de automóviles, joyerías/relojerías, mercerías, zapaterías, textiles/moda, complementos, fotografías, deportes, electrónica, vehículos marítimos, boutiques, librerías, informática, floristerías, lencerías, moda y zapatería infantil) y servicios (tintorerías, peluquerías, reparación de calzado y talleres de reparación de automóviles).

Desde el Gobierno de Cantabria destacan que como conclusión de los trabajos “se ha podido observar con satisfacción, que una gran mayoría de establecimientos cumplían todos los extremos requeridos y únicamente ha sido preciso efectuar 42 advertencias y hasta el momento sólo se ha propuesto la apertura de un procedimiento sancionador”.

En los trabajos de inspección se han comprobado puntualmente seis cuestiones:

-La exposición del horario en la puerta del local, así como la disponibilidad al público de las hojas de reclamaciones oficiales.

- Que figura anunciada correctamente toda la información necesaria y suficiente relativa a los precios de los productos ofrecidos, tanto en el interior del establecimiento como en los escaparates; así como el precio por unidad de medida en los casos en que sea exigido por la normativa.

- Que los productos llevan el etiquetado obligatorio en español y que, cuando sea preceptivo, van acompañados de las instrucciones de uso y las advertencias de seguridad suficientes.

- Que la información expuesta o los anuncios utilizados no induzca a error.

- Que los medios y formas de pago admitidos por los establecimientos de manera habitual no son limitados, rechazados o gravada su utilización.

- Que se entregan los preceptivos justificantes de adquisición, y que su contenido cumple los requisitos que exige la normativa.