“Que no se hable de un problema no significa que esté solucionado”


Por la Asociación de Afectados por los Soplaos en el Valle de Camargo.

‘Sí, efectivamente, existe un problema en el Valle de Camargo. Se trata de las consecuencias de los hundimientos del terreno debido a la irresponsabilidad en el uso del agua del subsuelo, los llamados “soplaos”. Un problema, que afecta a una veintena de vecinos directamente pero en general a todo el municipio. Un problema, al que las administraciones responsables tratan con un mutismo total. Con esta actitud, ¿puede que los afectados se olviden?, ¿puede que el resto de la sociedad crea que ya se ha solucionado?

Somos un colectivo pequeño que seguimos esperando que se cumpla un Plan de Actuación de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, que sin razón ninguna, se paralizó, sin dar ni siquiera una explicación, ¿para qué?

Anteriormente esta Administración afrontó la cimentación de algunas de las viviendas afectadas, iniciando así la solución de parte de un gravísimo problema, pero sin ningún razonamiento cesó en el empeño. ¿Hay diferencia entre unas viviendas y otras, entre unos afectados y otros, entre el problema de unos y el de otros? Nosotros creemos que no, o al menos, no debería. Pensamos que ésto ha sido, y es, un agravio comparativo en toda regla.

El Ayuntamiento de Camargo ha permanecido impasible, después de mucho tiempo ha llegado a redactar (todavía no está firmado) un protocolo de colaboración con la CHC y como consecuencia con el Ministerio de Agricultura , Alimentación y Medio ambiente, para continuar con el Plan de Actuación para la Consolidación del Terreno y las cimentaciones afectadas por subsidencias del terreno en este término municipal.

Los responsables nos informan poco, pero cuando lo hacen nos presentan un borrador donde nada está firmado, no se habla de fechas de inicio, no se fijan plazos y lo más sangrante es que hablan de que todo estará sujeto “a las disposiciones presupuestarias”, eso, sí hay disposición. El Ayuntamiento de Camargo se compromete a aportar un importe de dinero para reparar superficialmente los edificios afectados.

Es cierto que somos pocos los que padecemos día a día las consecuencias de una actuación irresponsable y negligente; es cierto que estamos cansados de sufrir el problema; es cierto, que cada vez nos sentimos más impotentes,… Pero realmente, lo cierto es que nos tratan de convencer con “cantos de sirenas”, y como no nos niegan lo que reclamamos, no nos dejan ni siquiera derecho a protestar (para ello está este borrador presentado en vísperas de elecciones)

Mientras los medios de comunicación nos den eco, solo podemos alzar nuestra voz (en este caso mover nuestro lapicero) para reclamar nuestro derecho a que nos reparen lo que han estropeado y que nos permitan vivir con dignidad en el lugar que elegimos para formar una familia.’